quería
seguro
desde pequeña le habían dicho que tenía que portarse bien, que tenía que ser buena, buenísima, pero además de la más buena también tenía que ser la mejor y como quería regalos en los cumpleaños y postre y quedarse en casa de sus amigas a dormir les hacía caso, así se conseguían las cosas, lo había aprendido muy rápido, desde pequeña, muy pequeña, desde que empezaron a decirle todo eso y a recompensarle cuando actuaba como ellos querían.
siguió así por supervivencia, también por costumbre. si quería algo tenía que ceder o al menos parecerlo. por eso también empezó a engañar y decía a todo que sí y luego hacía lo que le daba la gana y de esa forma salía ganando por partida doble: porque conseguía una recompensa en el futuro próximo y se salía con la suya en lo inmediato. la ecuación era perfecta, ¿qué podía salir mal? en ocasiones lo que le pedían no le suponía un gran esfuerzo así que también había momentos en lo que se empeñaba en aquello que hacía falta hacer para que le dejaran ir de excursión a final de curso o comprarse unas botas. en otros momentos había cierto control que no podía evitar, así que tenía que conformarse con dar su brazo a torcer de verdad, tener la experiencia de esa peor pero necesaria parte que le haría vivir una gloria asegurada cuando se pudiera.
también empleó esta técnica en sus primeros trabajos. sabía que si era dócil era más fácil que le dejaran salir antes o le cambiaran un día si lo necesitaba. si no le preguntaban no solía contar el motivo, y si le preguntaban sabía que estaba en su derecho de contar lo que fuera conveniente para conseguir su pequeño deseo, ya fuera por ir a un concierto o porque venía un amiga y quería pasar unos días con ella. mientras obedecía e iba creando pequeñas nuevas estrategias a través del ensayo error, que le iban llevando por un camino lleno de rosas fragantes y de repente un percance en casa, un dolor inesperado que le impedían ocupar su puesto, un lugar que podía ocupar cualquiera, así que pensaba que aquel día no era ella la que tenía que estar allí, no era imprescindible, todo saldría bien y su ausencia era más que necesaria.
permaneció con una clara convicción de perseguir sus sueños y deseos, conectada con el presente, visionaria, imparable. igual que cuando todavía tenía los dientes de leche conseguía lo que quería gracias a la colaboración de quien tenía cerca, de mayor nada le impedía hacerse con el éxito, no uno sino varios, todos los éxitos. fue apostando por ella misma y exigirse dar lo mejor fue un pequeño vicio que la llevó a grabar discos, salir en la tele, llenar escenarios. era buena, buena de verdad, en todos los sentidos.
ser una estrella no la mantenía lejos de la realidad, al contrario. ella era parte del imaginario colectivo, la conocía prácticamente toda la población occidental y también se colaban sus canciones a través de aplicaciones conectadas a internet en cualquier sitio. en muchos vídeos que subía la gente se ponían sus canciones de fondo y aunque una persona no la buscara específicamente para escuchar su nuevo tema o ni siquiera supiera reconocerla, era muy probable que hubiera tarareado alguna de las melodías de sus temas, también sus letras, aunque no compartieran el mismo idioma.
ella era buena, una gran artista, pero buena de verdad, también buena persona. esa parte de la realidad que no ocupaba ella le preocupaba un poco, veía las noticias, leía algunos periódicos online, veía fragmentos de piezas audiovisuales que analizaban la geopolítica del mundo que le había tocado vivir. a veces, en su estudio, imágenes de crímenes la atormentaban y tenía que parar un poco, pero luego volvía, después de tomarse un café o fumarse un cigarro, y continuaba con su creación, componiendo, cantando, y decidió que su inspiración sería aquello que le importaba, pero dejaría fuera todo el sufrimiento, porque quería compartir una cara amable de la vida, poner en juego toda su creatividad para crear otras realidades y que las personas al escucharla pudieran escapar de la injusticia. ella era una artista y su función en este mundo era emocionar, ser venerada por su dedicación, hacer a la gente bailar. ser la banda sonora de los buenos momentos que la gente experimenta cuando está con sus amistades y se hace fotos y sube vídeos pasándoselo bien, ella quería estar ahí y allí estaba, sonando en plazas de pueblo, piscinas, reservados de discoteca, tiendas, en cualquier sitio.
quería que cuando pensaran en ella la asociaran con el bien y la alegría, ese era su papel y su careta. las injusticias sociales le atormentaban, por lo que decidió dedicar una buena parte de sus ganancias a invertir en diferentes organizaciones, asociaciones y grupos que ayudaran a las personas que más sufrían, ya que ella no podía hacerlo. por eso, cuando públicamente criticaron que no se posicionara con el exterminio que estaba viviendo un grupo de personas que vivían a miles de kilómetros de ella, no pudo ponerse más triste, ya que esa era la causa que más le atormentaba y a la que más dinero había enviado. había hecho todo lo posible por ayudar, miles de dólares habían viajado desde una de sus cuentas corrientes hasta otras que pertenecían a asociaciones que gestionaban los recursos necesarios para aportar comida y material sanitario, reconstruir lo que se pudiera. se había obsesionado tanto con el tema que no paraba de ver vídeos que compartían periodistas y personas que soportaban los bombardeos día a día. algunos días no había podido ir al estudio porque se había dormido muy tarde informándose, haciendo transferencias, comprándose camisetas que enviaran dinero para que aquello se arreglara pronto, pero ella no quería abanderar nada, ningún protagonismo, prefería permanecer en el anonimato, no quería que se la conociera por eso, solamente por sus canciones alegres y sus bailes. por eso guardó el secreto a pesar de que la juzgaran por no apoyar, con todo lo que ella estaba apoyando, desde la más honesta humildad. siguió con su personaje, convencida de que ella era buena, haciendo lo posible por ser muy buena, la mejor en todo.

